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Rompecabezas en línea Gruidae
Gruidae
Los gruidos (Gruidae) son una familia de aves gruiformes conocidas vulgarmente como grullas. Son aves de lugares abiertos. Se desplazan dando zancadas con sus largas patas y recogen semillas e insectos con su largo pico. Viven en bandadas y muchas de ellas recorren largas distancias para criar. Se emparejan de por vida y tienen una espectacular exhibición de cortejo. Los machos y las hembras se pavonean, se inclinan y saltan bastante alto. Las grullas tienen una tráquea muy larga y emiten agudos sonidos como de trompeta, que pueden escucharse a dos kilómetros de distancia.
La grulla común estuvo muy extendida, pero su número ha descendido mucho debido a que necesita vivir en un hábitat tranquilo. Otra grulla, que es abundante y muy común en zoológicos por su vistosidad y sociabilidad es la grulla damisela (Anthropoides virgo).
Las grullas son aves que poseen patas y cuello muy largos, con el pico también largo, y están dotadas de excelentes capacidades voladoras, que les permiten realizar cada año largas migraciones entre las áreas de cría y las zonas de invernada. Las patas están provistas de tres dedos grandes dirigidos hacia delante y uno más corto, hacia atrás. Muchas especies poseen plumas especialmente desarrolladas y con funciones decorativas.
Una peculiaridad de su anatomía es la longitud que tienen las prolongaciones del aparato respiratorio que llevan aire hasta el interior de los huesos, haciendo que resulten muy ligeros. Estos denominados sacos aéreos, en el caso de las grullas, pueden alcanzar hasta 1,7 metros de longitud.
Las grullas suelen alimentarse de semillas, bayas, raíces, frutos y otras materias vegetales, así como pequeñas presas, sobre todo, invertebrados.
Las grullas viven en la mayoría de los continentes, a excepción de la Antártida y Sudamérica. Algunas especies y poblaciones de grullas migran largas distancias; otras no migran en absoluto.[1] Las grullas son solitarias durante la época de cría, en parejas, pero durante la época no reproductora, la mayoría de las especies son gregarias, formando grandes bandadas cuando su número es suficiente.
Se alimentan de forma oportunista y cambian su dieta según la estación y sus propias necesidades nutricionales.[cita requerida] Comen desde pequeños roedores, huevos de aves, peces, anfibios e insectos hasta granos y frutos del bosque. Las grullas construyen nidos de plataforma en aguas poco profundas y suelen poner una nidada de dos huevos cada vez. Ambos progenitores ayudan a criar a los polluelos, que permanecen con ellos hasta la siguiente temporada de cría.[2] Las actividades humanas han afectado a la mayoría de las especies de grullas que, como mínimo, están clasificadas como amenazadas, si no en peligro crítico.[3] La difícil situación de la grulla trompetera de Norteamérica inspiró algunas de las primeras leyes de EE. UU. para proteger a las especies en peligro de extinción.