Fruta confitada - rompecabezas en línea
































Rompecabezas en línea Fruta confitada
Se llama fruta confitada a la que se sumerge y se cocina posteriormente en almíbar para que pierda su humedad interior, de manera que pueda conservarse sin riesgo de putrefacción. Las frutas confitadas suelen emplearse en la elaboración de ciertos bollos, y forman parte de la repostería española típica de la Navidad.
Características
El proceso continuo de sumergir la fruta en almíbar provoca que ésta se sature de azúcar, lo que evita el crecimiento de los microbios que la pudren,[1] por lo que pueden mantenerse varios años en buen estado sin necesidad de medidas de preservación (véase conservante) adicionales. Dependiendo del tamaño y del tipo de fruta, el proceso de confitado puede suponer varios días.[2] Pueden confitarse piezas enteras, trozos de fruta o tiras de piel.
Las frutas confitadas pueden, posteriormente, ser glaseadas o escarchadas. Ambos procesos consisten en dar un recubrimiento de azúcar a la fruta. El glaseado aporta un recubrimiento uniforme y liso, mientras que el escarchado da un aspecto de « escarcha » al solidificarse el azúcar sobre la fruta en forma de pequeños cristales.
Algunas frutas que suelen confitarse son los dátiles, las cerezas marrascas, las piñas y el jengibre.[3] También se conservan bien los higos, melocotones, albaricoques, peras, carambolas, manzanas y frutas cítricas.
Las frutas confitadas que se usan en bollería por lo general suelen venir cortadas en brunoise de 0,75 cm de lado.
Historia
La conservación por medio de la utilización del azúcar ( miel de palma y miel de abeja ) ya era conocida en las antiguas culturas de China y Mesopotamia.